Adriana Ruiz tiene una beca Fulbright de Ampliación de Estudios para hacer un Máster en música (contrabajo) en Butler University, Indiana.

Durante el mes de diciembre, los becarios que empezamos nuestro programa en 2018, recibimos un e-mail comunicándonos que podíamos apuntarnos a una serie de “enrichment seminars” que tendrían lugar durante el segundo semestre del curso. Estos seminarios consisten en unos pocos días de actividades y conferencias en una ciudad distinta de la tuya, y te ofrecen la oportunidad de viajar y conectar con becarios de todo el mundo. No obstante, no sabíamos cuánto lo íbamos a disfrutar.

Seamos honestos, mudarte a un país tan diferente y empezar a estudiar un master es una experiencia genial y muy enriquecedora, pero en algún momento todos nos sentimos lejos de casa y empezamos a echar de menos nuestra cultura y, sobre todo, poder hablar con alguien que sienta lo mismo. En el seminario de Nashville, tuvimos la oportunidad de conocer a más de 120 personas con experiencias similares, aunque también muy diversas. Fulbright se encarga de organizar el transporte y también proporciona pensión completa durante los días de la conferencia. Además, ellos mismos te animan a que pidas tu billete de avión con unos días de antelación, o te quedes después para poder conocer nuevos lugares.

Aquí es cuando empiezas a notar la filosofía de que Fulbright es mucho más que una beca. No solamente quieren financiarte los estudios, también quieren que viajes y descubras nuevos lugares en tu país de acogida. Obviamente, no es fácil librarse de las clases y desaparecer de la universidad en mitad del semestre, pero vale mucho la pena, aunque luego haya que hacer horas extra para ponerse al día. Otro becario español y yo decidimos escaparnos con antelación, y nos reunimos en Nashville. Allí nos alojamos con un host de Couchsurfing que nos enseñó la ciudad, y luego alquilamos un coche y nos fuimos de road trip por Tennessee, el Parque Nacional de las Smokey Mountains y Carolina del Norte. Fue un viaje increíble, en el que aprendimos un montón sobre el sur y la historia de la región, y vimos paisajes alucinantes. Y es que si no hubiera sido por Fulbright, es bastante posible que nunca se nos hubiera ocurrido visitar este área.

¡Pero volvamos al seminario! La primera impresión fue apabullante, ya que nos alojaron en uno de los mejores hoteles en el centro de Nashville. Entrar en el vestíbulo y ver como empieza a llegar gente de todo el mundo te hace sentirte muy pequeño. Pero enseguida empiezas a socializar y a conocer gente nueva, y de repente estás cenando con personas de cuatro continentes diferentes como si fuera lo más normal del mundo.

Los seminarios se organizan por temas, y el nuestro, como no podía ser de otra manera (porque Nashville presume de ser la capital musical de Estados Unidos) se centraba en el desarrollo de la industria musical. No obstante, eso no quiere decir que todos los asistentes fueran estudiantes de música, y por tanto las actividades están pensadas para incluir a todo el mundo. Tuvimos debates con diferentes invitados, un concierto privado, visitas a diferentes lugares como estudios de grabación, auditorios, etc. y también una actividad de voluntariado.

Como estudiante de música que soy, los paneles con representantes de la industria musical me parecieron una actividad interesantísima para conocer mejor cómo funciona el “mundillo” en Estados Unidos. La visita que elegí consistió en un tour privado por el Schermerhorn Symphony Center, que es una de las mejores salas de conciertos de Estados Unidos (y tal vez del mundo, porque intentaron copiar el diseño y las buenas cualidades de auditorios como el Concertgebouw de Amsterdam o la Musikverein de Viena) y también tuvimos la oportunidad de interactuar con el equipo directivo en un breve coloquio. Por último, nos pasamos una mañana empaquetando comida al vacío para Rise Against Hunger, una ONG que envía paquetes de ayuda allí donde más se necesitan. Era una actividad tan sencilla, pero a la vez tan gratificante que creo que fue la favorita del grupo.

Un detalle que también me gustó fue el hecho de que la organización aprovechó al 100% el entorno, y cada noche nos llevaron a cenar a un sitio diferente en el centro de Nashville. Y por supuesto, después de la cena, muchos nos quedamos en los típicos bares de música country llamados “Honky Tonks” disfrutando del espectáculo y de la música en directo. Una de las noches también tuvimos como invitados especiales a gente local, ¡incluyendo varios estudiantes del conservatorio!

En resumen, el enrichment seminar de Fulbright es una actividad que vale mucho la pena. No solo te proporciona la oportunidad de viajar a una ciudad diferente y conocer gente de todo el mundo, de la que te despides con lágrimas después de tres días como si fueran tus amigos de toda la vida, sino que además crea espacios para el desarrollo personal, la interacción con la comunidad y el ocio.

Adriana Ruiz

MM en Butler University

2018/2019