José Vicente Ruiz Cepeda, becario Mapfre / Fulbright está estudiando un Master’s en  Computer Sciences en Columbia University. 

Antes de contaros mi experiencia, quiero aclarar que las becas Fulbright se sostienen tanto por fondos públicos (de los gobiernos de España y Estados Unidos), como de fondos privados. En mi caso, mi beca fue patrocinada por Fundación Mapfre, a los que agradezco profundamente su soporte a este tipo de iniciativas, no sólo a nivel de fondos, sino también a nivel humano. La cercanía y el apoyo que tanto Elvira Arango como Julio Domingo han mostrado por todos los becarios de Fundación Mapfre, siempre que hemos coincidido, han sido inestimables. ¡Gracias, de corazón!

“CONGRATULATIONS! You have been proposed as a finalist to receive a Fulbright student grant for Academic Year 2016-17”. Así empezaba el email que me cambió la vida. Era Junio de 2015. Un mes después de la temida entrevista, fase final del proceso de selección, llegaba la confirmación de que había sido escogido para recibir una beca Fulbright. Mientras llamaba emocionado a mi familia para darles las noticia, poco sabía del increíble viaje que me quedaba por delante, y cuyo primer paso acababa de dar.

Estudiantes de ingeniería de Columbia delante de Unisphere, en Agosto de 2016, a punto de entrar a un partido del US Open en una visita organizada por la Universidad.

Dos años y medio me separan ahora de aquel momento. En todo este tiempo, he tenido la suerte de vivir (o sobrevivir 😉 ) todo el proceso de solicitud a siete universidades de EEUU, ser aceptado en la Universidad de Columbia para el programa de Master en Ingeniería Informática, establecerme y vivir en una ciudad tan increíble como Nueva York durante casi un año y medio, y completar mis estudios especializándome en Machine Learning.

Ahora que he vuelto de EEUU, me gustaría compartir aquí el balance de mi experiencia global con la beca Fulbright, con la esperanza de poder aportar una nueva perspectiva a aquellos que se plantean solicitarla, o simplemente quieran saber más:

• Para todos aquellos que se plantean solicitar la beca, o ya lo han hecho, algo que me parece importante contar, es que yo no lo conseguí a la primera. Un año antes de ser seleccionado lo había intentado, pero quedé suplente en un primer momento y nunca llegué a ser finalista. La lección para mí fue que si sueñas con algo, sea una beca Fulbright, o cualquier otra cosa, la perseverancia es lo más importante. Continuar intentándolo y luchando fue, para mí, la clave de conseguirlo finalmente, y la principal razón por que la hoy estoy escribiendo estas palabras.

El departamento de Data Science de Columbia organiza una competición de programación anual en la que participé junto con otro Fulbrighter, Pablo Vicente Juan (segundo por la derecha en la foto), y en la que conseguimos el tercer premio.

• Echando la vista atrás, pienso que lo más importante de Fulbright son las personas. Fulbright es una red increíble, y te pone en contacto con personas con gran talento y ambición, de todas las partes del mundo. Personas que tendrán un gran impacto y auténticas fuentes de aprendizaje e inspiración. Algunas de ellas se convertirán en grandes amigos que te acompañaran en tu viaje, y son para mí lo más valioso de esta experiencia.

• Fulbright te convierte automáticamente en un embajador; no sólo de España, sino también de EEUU. En este sentido, las oportunidades de intercambio cultural que ofrece la beca son inmensas, principalmente con EEUU, aunque también te da la oportunidad de entrar en contacto con otras muchas culturas, gracias al número y diversidad de becarios Fulbright de otros países. La apertura de miras que supone el conocer a gente tan diferente es muy enriquecedora.

• Aunque en un primer momento la parte académica parece la más importante, no es casualidad que yo la mencione en último lugar. Aun así, he de decir que en mi caso, Fulbright me ha dado la oportunidad de formarme en una universidad puntera en mi campo, permitiéndome crecer y desarrollarme para tener un impacto mucho mayor en mi vida profesional. Todo ello, además, aliviando el alto coste que supone la educación superior en EEUU.

En definitiva, para mí, la beca Fulbright ha supuesto un viaje increíble que me ha permitido aprender, crecer en todos los sentidos y entrar de una red de personas con un talento inmenso. Ahora que todo ha terminado, sólo me queda seguir adelante, dando lo mejor y esperando estar la altura de la experiencia que he tenido la suerte de vivir. Deseadme suerte 🙂

 

Las personas son lo que hace grande a la beca Fulbright. En la foto, compañeros Fulbrighters de Nueva York durante un crucero por el río Hudson organizado por One to World.

Además de la parte académica, la parte cultural es muy importante para un becario Fulbright. Por suerte, la organización One to World ofrece multitude de programas para facilitar el intercambio cultural. Por ejemplo, en 2016 pude celebrar Acción de Gracias con una familia estadounidense.. Fue una experiencia increíble 🙂