Gateway Orientation

Gateway Orientation

Hace ya casi un año que comenzó mi experiencia con la beca Fulbright/Coca-Cola, mucho más si contamos desde el momento en que me llegó al email de la universidad la publicidad de las becas y empecé a pensarme en serio la posibilidad de pedir una. Parece toda una vida si pienso en la de cosas que me han pasado desde entonces, y sobre todo en las cosas que he aprendido.

La primera cosa que te enseña Fulbright y que luego se dedica a enseñarte una y otra vez es que puedes hacerlo: puedes conseguir una beca para estudiar lo que quieras, puedes irte a vivir sola a un país muy diferente del tuyo, puedes vivir y estudiar en una lengua que no es la tuya, hacer amigos en todas partes y… ellos van a ayudarte en el camino.
FB_IMG_1465963801383Desde la oportunidad de asistir a un Gateway de orientación (yo tuve el lujo nada menos que de orientarme en las playas de Miami) a un tutor personal o eventos culturales y de ocio tanto en tu ciudad como en otras ciudades americanas (como la oportunidad de asistir a un seminario de enriquecimiento, en mi caso en Philadelphia), poco a poco te vas dando cuenta de que sí, las cosas pueden ponerse difíciles, pero tú puedes hacerlo y ellos van a estar allí para ayudarte.

Además de esa confianza en mí y en el programa, la otra gran constante de este viaje ha sido la necesidad de abrazar la incertidumbre. Desde el momento que pides la beca hasta cada nuevo paso fuera de mi zona de confort he tenido que ir lanzándome a lo desconocido, a veces con más miedo que ilusión y no siempre con los resultados esperados, pero siempre con una maravillosa historia que contar al final.

Fulbrighters

Fulbrighters

Si tengo que quedarme con una última cosa esta no va a ser la oportunidad de vivir en Nueva York, un impresionante centro cultural, ni de estudiar en la Universidad de Columbia, una de las mejores universidades americanas, sino la oportunidad de conocer becarios de todo el mundo: un escritor guatemalteco que rescata historias pérdidas, un arquitecto palestino en busca de mejores edificios para cuidar de las personas enfermas, un antropólogo islandés interesado en cómo entendemos el cambio climático o un político indio  dedicado al estudio de las guerras desde el más convencido pacifismo, son algunas de las experiencias más valiosas de este viaje que me han permitido tener conversaciones apasionantes desde puntos de vista que nunca hubiera podido imaginar y me han ayudado a sentirme un poco más ciudadana del mundo y un poco más convencida de lo mucho que merece la pena seguir esforzándose para que siga siendo un lugar habitable y justo para todos.

Nunca tendré del todo claro si mi universidad era mejor que la de al lado, ni creo que haga falta la comparación, ni si fue mejor vivir en Nueva York de lo que hubiera sido California, de nuevo prácticamente irrelevante, pero conocerles a ellos y a muchos otros no hubiera sido posible sin el apoyo de Fulbright y Coca-Cola y a ellos sí que no los cambiaría por nada.

Marta Fernández López

2015-16 Coca-Cola/Fulbright

Master of Arts Program in Developmental Psychology – Columbia University