Borja Álvarez Sanz, Becario Fundación Ramón Areces / Fulbright 2016-2017 cursando Master of Laws (LL.M.) en New York University – School of Law

La experiencia prometía: 135 Fulbrighters procedentes de todas las partes de este “continente” que es USA, 56 nacionalidades y 4 intensos días por delante en la llamada “capital del Sureste”, Atlanta. Ciertamente, el Enrichment Seminar sobre derechos civiles de febrero de 2017 se vendía sin necesidad de demasiado marketing. Atlanta, y la comunidad Fulbright congregada en el Omni Hotel (compartiendo edificio con la sede global de la CNN), consiguió lo difícil: superar expectativas. Las historias compartidas de regreso al aeropuerto y el cansancio acumulado -y sufrido al lunes siguiente- dan cuenta de la intensidad de aquel fin de semana “alargado”.

 

Fulbright Photo group

Atlanta (Photo credit – Thomas Kallabis, German Fulbrighter)

 

 

 

 

 

 

 

Con todo, el comienzo para quienes acudíamos al seminario desde Nueva York y los estados de Nueva Inglaterra resultó complicado. Una fuerte tormenta de nieve, de nombre Niko, nos despertó la madrugada del jueves, día del vuelo de ida. El piloto de mi madrugador vuelo desde JFK no pudo más que rendirse ante la evidencia de las varias pulgadas de nieve acumuladas en las alas del aparato. Aquel día, muchos extraños al sistema anglosajón de medidas aprendimos in situ que, en un aeropuerto, 10 inches de nieve no son ninguna tontería.

En ese punto dos cuestiones marcaron la diferencia: la rapidez con que los organizadores del seminario nos reasignaron vuelos alternativos, que pudieron despegar al final del día sin ningún problema; y el empeño de los Fulbrighters invitados en no perdernos esta experiencia. No en vano, junto a los Gateways de orientación, los Enrichment Seminars que se suceden durante el curso son el “no te lo puedes perder” de cualquier veterano Fulbrighter. El grupo que viajábamos desde Nueva York lo tuvimos claro. Había que llegar a Atlanta. Como fuera.

Atlanta, donde los testimonios directos sobre la lucha por los derechos civiles hablan más directo y más claro que cualquier libro

Que USA es mucho más que lo que transcurre en sus dos costas no es, aunque a veces desde Europa se olvide, nada nuevo. Cualquiera con interés en conocer lo que este diverso país puede ofrecer debe saber que no debe perderse, entre muchos otros lugares, el Medio Oeste (Great Lakes, Great Plains), las Montañas Rocosas o sus dos “Sures”. No obstante, y aunque en mi lista particular de indispensables siempre había incluido a los estados del Sureste, la experiencia en la ciudad de Atlanta me sorprendió muy positivamente. La invitación a un seminario sobre derechos civiles en esta ciudad no podía resultar más propicia. En términos de intercambio cultural, un inmejorable complemento a mi experiencia neoyorquina.

Conference and Civil Rights think tank session

Nacida de las cenizas de la guerra civil norteamericana, Atlanta representó en los años 60 la vanguardia del movimiento por los derechos civiles. Y el seminario consiguió hacernos partícipes de ello; de lo recorrido hasta aquí y de los retos actuales. Entre los invitados a las conferencias del seminario, sobresalen dos nombres: Hank Thomas y el Dr. Lonnie King. Tuvimos la ocasión de escuchar las motivadoras palabras de Hank Thomas en el discurso de apertura del seminario. Activo miembro del movimiento desde sus mismos inicios, fundador del Comité Coordinador Estudiantil No-Violento, integrante de las “Caravanas de la Libertad” que recorrieron en 1961 los estados del Sur en protesta por el incumplimiento por parte de los gobiernos estatales de las sentencias anti-segregación dictadas desde Washington, D.C., y condecorado héroe de guerra americano, sus palabras no pretendían retratar una epopeya. Más bien, narraban el resultado de la lucha asumida por una generación convencida de que le tocaba reivindicar pacíficamente sus derechos civiles. Por su parte, el mensaje del Dr. Lonnie King, compañero en la lucha del Dr. Martin Luther King Jr. y fundador del Movimiento Estudiantil de Atlanta, nos recordó los retos actuales a que se enfrentan los movimientos de derechos civiles de las minorías en este país. La ocasión –días después del controvertido “immigration ban”, y con varios Fulbrighters procedentes de los siete países afectados por la orden ejecutiva entre los presentes- invitó interesantes reflexiones.

En definitiva, un foro incomparable y unos invitados de excepción para comprender “desde dentro” tan importante movimiento americano. De esas conferencias que despiertan la mente, y que no basta con leer por escrito. Más directo y más claro que cualquier libro.

En la agenda: visita al Dr. Martin Luther King Jr. Memorial, voluntariado, Coca-Cola, CNN, y más

La agenda era ambiciosa y el tiempo no nos sobraba. Entre conferencias y think tanks sobre derechos civiles, tuvimos la oportunidad de visitar el Memorial dedicado al Dr. Martin Luther King Jr. Pudimos repasar el itinerario de su lucha, recorrer el jardín “I have a dream”, así como visitar la casa familiar de los King y la Ebenezer Baptist Church, de la que tanto su padre como él fueron pastores. El seminario nos permitió también “devolver algo” (un poco, al menos) de todo lo recibido, acudiendo el sábado a una escuela-centro social abierto a niños y niñas de entre 4 y 12 años, a quienes impartimos breves sesiones educativas, y con quienes practicamos deporte y almorzamos. Aunque muy breve como experiencia de voluntariado (no podía ser de otra forma), la mañana resultó gratificante. Eso sí, la sonrisa con que regresó el grupo tras compartir risas y experiencias con los niños, nos duró a todos muchísimo.

Ebenezer Baptist Church

Community Service

 

 

 

 

 

 

 

 

CNN World Headquarters

En el capítulo más puramente turístico, hubo tiempo para visitar algunos de los motivos de orgullo para Atlanta:

El Museo Coca-Cola, la sede mundial de la CNN, y varias de las localizaciones de los JJ.OO. de 1996. Entre las recomendaciones de otros Fulbrighters, destacaron el Museo presidencial Jimmy Carter y el importante Acuario de la ciudad.

 

 

Home hospitality dinner, o cómo el verdadero intercambio cultural aparece sin darte cuenta, entre plato y plato

El colofón del seminario, descontando las copas compartidas entre Fulbrighters en los pubs de Atlanta, fue desde luego la cena con familias. Generalmente, cuando a uno le hablan del proyecto Fulbright como una experiencia de intercambio cultural, suele sonar a algo demasiado abstracto y alejado de lo que los becarios hacemos en nuestras respectivas universidades de destino. Sin embargo, ocasiones como esta “aterrizan” esa idea y le hacen a uno consciente de que el verdadero intercambio ocurre, sin necesidad de formalismos, en cada encuentro con americanos y demás compañeros.

Home hospitality dinner with Atlanta families

Repartidos en grupos de 3-4 Fulbrighters, varias familias de la comunidad nos invitaron a cenar a su casas. En mi caso, acompañado por Fulbrighters de Rusia, Alemania y Polonia, compartimos cena con dos matrimonios. La experiencia fue tremendamente enriquecedora. Se me hace difícil pensar en algún tema de actualidad que no se pusiera sobre la mesa. Nuestros anfitriones conocían muchísimo sobre nuestros países de origen, los habían visitado (varias ciudades españolas incluidas), y nos animaron a compartir nuestros puntos de vista sobre varias de las cuestiones más profundamente americanas: sanidad, seguridad, libertades, lobbies, ejército, por citar algunos que me vienen a la mente. Un absoluto –e inesperado- éxito.

En definitiva, una inmejorable forma de cerrar estos primeros 6 meses de experiencia americana; y el periplo continúa…

 

 

Borja Álvarez Sanz
Becario Fundación Ramón Areces / Fulbright 2016-2017, Master of Laws (LL.M.) en New York University School of Law