c33877939d28b1cfdf97f2820709b3acLlevó muchos años devorando charlas de TED. A través de esta plataforma he escuchado a ponentes de todo el mundo defender con entusiasmo cualquier tipo de causas, difundir ideas revolucionarias, explicar fenómenos que ignoraba, contar historias de lucha, de derrota y de superación. Todo vale sobre el escenario, el único requisito es hablar de un tema que te apasione.

En mi caso, mi dos grandes pasiones han sido siempre viajar y el cine. Por eso, cuando me dieron la oportunidad de subir al escenario en TEDxFulbright tuve claro que tenía que hablar sobre mi viaje hacía mis películas. Este viaje empieza cuando, siendo todavía muy pequeña, me moría de envidia cuando mi padre me mandaba postales desde sus lejanos rodajes. Un viaje que se hizo más intenso cuando, con mi primera cámara como equipaje, empecé a recorrer el mundo yo misma para capturar realidades diferentes. Un viaje que se ha convertido en un sueño cuando, gracias a la beca Fulbright, he podido venir a vivir a la meca del cine, Los Ángeles.

Desde el primer día que llegué a California vivo enamorada de una ciudad que respira cine. Aún no asimilo el privilegio que supone poder estar aquí. Pero el 26 de Septiembre, durante el evento de TEDxFulbright, me di cuenta de que el recorrido que acabo de empezar como Fulbrighter va mucho más allá de la experiencia como estudiante. Supone pertenecer a una comunidad de líderes excepcionales, profesionales de todas las disciplinas que comparten la dedicación por su trabajo y las ganas de utilizar su causa como herramienta para cambiar el mundo.

11056559_896586703728784_3277941439637419917_oSin ir más lejos, el día de la charla compartí el escenario con un mago, una bailarina, un cantante, un microbiólogo, un payaso, una periodista, un arquitecto, un médico, un actor, un profesor, una activista… Cada uno tenía un recorrido radicalmente diferente, pero a todos nos unía el pertenecer a esta organización. Tuve la ocasión de conocerlos en la “Sala Verde”, donde esperábamos nuestro turno para salir a hablar. Parecíamos una panda de tarados repitiéndonos a nosotros mismos nuestro texto, como si a estas alturas practicar una vez más fuese a suponer alguna diferencia. Desde ahí todo fue muy deprisa. Un voluntario me llama y me guía hasta el escenario, otro me pone el micro, otro me da el mando para pasar las diapositivas y el último me hace una señal para que salga.

Y, de repente, estoy delante del público, a punto de contarles la historia de mi vida, de revelar mis inseguridades, de explicarles cuál es mi mayor pasión. ¿Y si no les hace gracia? ¿Y si se me olvida ese discurso que llevo semanas escribiendo y re-escribiendo? Ya es tarde, no hay vuelta atrás. Y  entonces pasa lo que nunca hubiese imaginado, disfruto dando mi charla. Antes de ser consciente, la experiencia se acaba y tengo la sensación de que ahora es cuando de verdad empieza la aventura.imgres

Una vez pasado el evento, pudimos ir a tomar unas margaritas con los organizadores y los voluntarios que lo hicieron posible. Después de meses dedicando su tiempo y una recta final de puro estrés, todo el mundo se merecía celebrar un resultado que superó todas las expectativas. El coordinador me dijo “has tenido la suerte de formar parte de algo que es mucho más grande que la suma de sus partes”. Y era verdad. Tenía muy claro cual es mi meta, mis aspiraciones y lo que espero conseguir estando aquí. Pero no era consciente de que la red que se crea bajo el paraguas de Fulbright es mucho más potente que la suma de todos nuestros proyectos. Es un sello que te sigue vayas a donde vayas y te asocia a personas excepcionales que viven intensamente sus profesiones.

Hace casi ya tres meses que llegué y sigo viviendo con ilusión cada día. De repente voy por la calle, me paro y pienso “¡Vivo en Los Ángeles!”. Todavía no me lo creo. Supongo que se tarda un poco en asimilar algo así. De momento sigo disfrutando al máximo esta experiencia y afrontándola como lo que es, un sueño hecho realidad.

Cristina Trenas Martín

2015/16 Ministerio de Educación, Cultura y Deporte/Fulbright

UCLA